En la actualidad muchas personas optan por realizar viajes diferentes, apostando más por conocer en profundidad los sitios y sus habitantes, aportando valor a las comunidades e incluso sacrificando su descanso. Esta corriente, cada vez más popular, podemos denominarlo como turismo comprometido con las causas sociales.
Se asemeja al voluntariado, pero… el turista debe pagar por cansarse. Y si añadimos a esta tendencia el componente antropológico o etnológico, el resultado es un etnoturismo con conciencia social.
Los viajeros realizan una inmersión en la comunidad (sobre todo indígenas de diferentes continentes del planeta, ya que este tipo de viajes tiene presencia desde Asia, Australia hasta América Latina u Oceanía) donde conoce e interactúa con la gente autóctona en sus comunidades y en su ambiente social y cultural “normal”
Este tipo de turismo entra dentro de la clasificación del TURISMO RURAL, el cual a su vez forma parte del TURISMO ALTERNATIVO. Se define como aquella actividad turística que realizan los visitantes a comunidades indígenas regularmente con culturas antiguas, con la finalidad de convivir con los pobladores de las mismas, lo que les permitirá el conocimiento de su folklore, costumbres, tradiciones, gastronomía, idioma, lengua o dialecto así como de su forma de vida, con el fin primordial de conservar, preservar y dar a conocer dichas culturas.
