Aunque la mayoría de gente apuesta por marchar a la costa y disfrutar del sol y de la playa, existe también otro tipo de turismo que se desmarca del tópico. Por ejemplo, el turismo minero.
Pese a que durante su explotación las minas acostumbran a ser instalaciones polémicas por no son precisamente las mejores amigas del medio ambiente, y asumiendo que la recuperación de los paisajes en los que han desarrollado su actividad es imposible, darle un valor turístico y cultural se está revelando como la mejor opción para preservar el patrimonio minero.
En los últimos años el patrimonio vinculado a las actividades mineras e industriales ha adquirido una gran importancia en relación con el desarrollo territorial.Lo que resulta innegable es que el turismo minero está en auge. En España existen alrededor de 100 minas o parajes mineros explotados turísticamente, algo que sucede de manera mucho más frecuente en muchos otros países de europa, donde existen incluso minas declaradas patrimonio mundial de la UNESCO, como el complejo minero de Zollverein en Essen, Alemania, o el área minera de la montaña de cobre en Falun, Suecia, minas de sal en Woliczka o de plata en Swierklaniec (Polonia).
La actividad minera también ha sido importante en la historia de Euskadi y de Gipuzkoa, y hace ya unos años que en algunos enclaves como Zerain y Oiartzun empezó a ponerse en valor esa parte de su patrimonio cultural vinculado a la industria. En fecha más reciente se ha sumado a esa prometedora oferta Irun, empezando a acondicionar el coto minero de Irugurutzeta.
También existen varias iniciativas vinculadas a rutas turísticas mineras específicas en otras regiones de Peninsula: las minas de Rodalquivir en Almeria, Parque Minero de Riotinto en Huelva, una mina de hierro en la provincia de Cuenca y la puesta en valor de dos áreas mineras tradicionales como son las comarcas de Almadén y de Puertollano, ambas en la provincia de Ciudad Real.

La verdad es que muchas zonas con explotaciones abandonadas por agotadas o no rentables, encuentra una fórmula de fijar su población en el turismo.
Gracias a esta, relativamente reciente, forma de explotación, muchas poblaciones que basaban su supervivencia en la minería han encontrado una fuente alternativa de ingresos. La única pega es que la inversión en acondicionamiento para hacer “visitables” estos complejos no es precisamente pequeña.
Enhorabuena por el artículo.